sábado, 26 de octubre de 2013


Me despido con palabras de Josefina Semillán y Paulo Freyre, reflexionando como futura docente el poder de cambio (positivo pero también puede ser negativo) que tiene un maestro; como la ética profesional y personal atraviesa este rol, teniendo siempre presente el contexto que envuelve a los alumnos, sus historias, sus vidas, que cada uno es único e irrepetible, que tendré arcilla blandas en mis manos para poder realizar un buen trabajo artesanal…eso espero de mí…

“Si los docentes pudiéramos comprender el poder que tienen nuestras afirmaciones, nuestras actitudes, nuestras orientaciones, nuestras miradas, nuestros silencios en la vida presente y futura de nuestros alumnos, seguramente pondríamos más cuidado en lo que hacemos, en lo que decimos sobre lo que hacemos…y en lo que no decimos”.

JOSEFINA SEMILLÁN.

“La práctica educativa, es algo muy serio. Tratamos con gente, con niños, adolescentes o adultos. Participamos en su formación, los ayudamos o los perjudicamos en esta búsqueda. Estamos intrínsecamente conectados con ellos en su proceso de conocimiento. Podemos contribuir a su fracaso con nuestra incompetencia, mala preparación o irresponsabilidad. Peor también podemos contribuir con nuestra responsabilidad, preparación científica y gusto por la enseñanza, con nuestra seriedad y testimonios de lucha contra las injusticias, a que los educandos se vayan transformando en presencias notables en el mundo”.

PAULO FREYRE.



 



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